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Crítica a la astrología

Quisiera decir, antes que nada, que me parece muy necesario y constructivo hacer crítica y autocrítica de la astrología.

Lamentablemente los astrólogos pocas veces nos enfrentamos a los problemas que tiene nuestra disciplina, cuando es enfrentarnos a los problemas lo que los podría resolver. De lo contrario, mirando hacia otro lado, estos problemas permanecen ahí, olvidados, y no me parece una manera inteligente de buscar el progreso. Por lo tanto, pienso que asumir los problemas, nuestros problemas, podría conducirnos a un futuro mejor.

Y es que si hay algo que me sorprende es la rotundidad y seguridad que muchos astrólogos depositan en un conocimiento que la tradición ha dictado y que muchas veces no se osa poner en duda, como si fueran dogmas de fe. Y luego también están los astrólogos que producen, que generan su propio conocimiento, sus propias leyes universales, y que también muchos me sorprenden por su osadía para afirmar que están en posesión de la verdad absoluta.

Quiero aclarar, antes de seguir, que a pesar de mis duras críticas, como astrólogo estoy convencido de la veracidad de la correlación entre lo de arriba y lo de abajo, entre lo de afuera y lo de adentro. Dicho esto, paso a exponer las críticas que considero más relevantes centrándome, por una parte, en el modo de producir el conocimiento astrológico y, por otra, en el modo de presentar al público este conocimiento como si fuera absolutamente seguro y contrastado.

Primera crítica
Mi primera crítica trata sobre el poco interés de los astrólogos por integrar conocimientos y metodologías científicas que aportarían muchísima comprensión y asegurarían un conocimiento mucho más seguro del que ahora muchos dan por supuesto. Evidentemente, actualmente la astrología no es una ciencia en el sentido riguroso, por mucho que permita hacer predicciones. La ciencia es mucho más que predecir, y además no se trata de predecir de cualquier manera pues la ciencia tiene sus requisitos.

La verdad es que actualmente la mayoría de astrólogos defienden que la astrología no se podrá convertir nunca en una ciencia pues el método científico se queda corto para poder abordar un conocimiento del tipo astrológico. Aquí creo que es importante recalcar que la ciencia simplemente ofrece un punto de vista, una perspectiva más. Y es por ello que me parece un problema que seamos pocos astrólogos los que queremos esforzarnos en sumar esta mirada científica, mirada que ha demostrado, por cierto, ofrecer muchas garantías.

Segunda crítica
Otra de las críticas que me gustaría recalcar, y que es consecuencia del menosprecio por el método científico, es la manera que tenemos (o hemos tenido) muchos astrólogos de generalizar leyes universales.

Por ejemplo, me faltarían dedos para contar la cantidad de veces que un astrólogo o astróloga me ha dicho que, por ejemplo, el planeta Marte ES la guerra, o que la casa 12 SON los enemigos ocultos. Cuando hablamos así es porque se supone que alguien ha observado personas (o países -o lo que sea) con cartas astrales con un Marte o una casa 12 activas – y cuando digo activas hablo de que se estén manifestando. Es decir, se supone que para afirmar la relación entre Marte y la guerra se ha constatado que ocurren guerras cada vez que en una carta astral Marte está configurado de una determinada forma. Y lo mismo con la casa 12 y los enemigos ocultos. Se supone que se ha observado que cada vez que en una carta astral hay una casa 12 con unas características determinadas hay enemigos ocultos.

La cuestión de fondo aquí es que cuando hablamos con tanta seguridad es porque nosotros lo hemos observado un número suficiente de casos, o al menos porque otra persona lo ha observado con rigor en el pasado. Eso sería lo esperable para poder mostrarnos tan seguros. El problema es que en muy pocas ocasiones se ha llegado a estas generalizaciones a través de un "número suficiente de casos". Es decir, los casos observados normalmente han sido demasiado poco numerosos para poder hacer una generalización de validez universal. Por lo tanto, nos encontramos con que una pobre experiencia ha sido la base para afirmar con esa contundencia algo tan general.

Y no quiero entrar en otras cuestiones muy criticables como el tipo de variables observadas y la calidad de las condiciones de observación.

Tercera crítica
La crítica número 3 que querría hacer, también en consonancia con la crítica anterior, es alertar del desconocimiento que hay sobre las principales trampas mentales en las que la mayoría de astrólogos incurrimos a la hora de crear una teoría astrológica.

Por ejemplo, existe una trampa mental llamada el efecto del sesgo del experimentador que explica que si yo fuera un astrólogo que quisiera demostrar que la casa 12 está relacionada con los enemigos ocultos, en mi búsqueda encontraría aquello que quiero demostrar. Dicho de otro modo, mis expectativas afectarían a los resultados. Sin darme cuenta, desecharía todo aquello que no encajara con lo que busco encontrar, lo que se conoce como el sesgo de confirmación. Otra cosa interesante es que cuando encontrara información que contradijese mis creencias entonces me pondría muy crítico con esta información, cosa que no haría si encontrase información que confirmara mi hipótesis, lo que es conocido como el sesgo de disconformidad.

Otra trampa mental es que como los seres humanos tenemos la capacidad de ser creativos entonces tenemos la tendencia a ver patrones donde realmente no existen. Esto debería preocuparnos a los astrólogos hasta el punto de buscar contramedidas que evitasen esta ilusión llamada de serie o apofenia. Y es que este fenómeno se hace increíblemente probable en la astrología pues cuanto más amplia y abierta es la observación más fácil es encontrar conexiones y patrones en sucesos aleatorios.

Cuarta crítica
La cuarta y última crítica es en referencia al lenguaje que usamos los astrólogos: un lenguaje altamente abstracto, lo que es lógico y necesario SI entendemos que lo de arriba es uno pero lo de abajo es múltiple. El lenguaje de arriba tiene que poder encajar con la diversidad de aquí abajo. La cuestión aquí es que la astrología, por utilizar un lenguaje tan abstracto, tiene tres handicaps: 1) no se comprende o se comprende mal como demuestra el efecto Forer o el experimento de Sokal, 2) es difícil de comunicar a otros que no saben de astrología, y 3) dificulta –aunque no imposibilita- aplicarle el método científico.

Esto es algo que expuse hará un año en un congreso de astrología, donde propuse la necesidad de crear puentes que permitieran conectar lo de arriba con lo de abajo, de tal manera que los de aquí abajo entendiéramos lo de arriba. Por ejemplo, esto en la práctica de la consulta de astrología psicológica supone escuchar al que viene a hacerse su carta astral, dialogar con él para ayudarle a entender su propósito vital, sus puntos fuertes o su momento vital actual. Y esto es clave… la satisfacción del consultante es mucho mayor pues consigue entender lo que el astrólogo le dice.

Habrían muchas otras cosas que criticar. Por ejemplo, que algunas astrologías no reconocen la existencia de otros condicionantes como la genética o el ambiente. Otros temas interesantes como para abordarlos en otro artículo, serían los diferentes sistemas de casas o la analogía que se hace con las estaciones para explicar el zodiaco olvidando que cuando aquí es invierno en el hemisferio sur es verano.

Aleix Mercadé, 2012.



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