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Astrología psicológica - En Barcelona y a distancia
Orígenes de la astrología
Se cree que nació en Babilonia hace más de 5 milenios. Por entonces se trataba de una mezcla de religión y ciencia; la parte científica estudiaba la evolución de los astros a lo largo del tiempo y sus efectos en los ciclos de la tierra como las cosechas, por ejemplo. La parte religiosa intentaba determinar relaciones entre los eventos cósmicos y los sucesos terrenales como la caída de los reinos o resultados de las batallas.

Aunque hoy en día se considera que la astrología es una hermana pequeña de la astronomía, hasta hace pocos siglos era más bien al contrario. Hasta Galileo, la distinción no estaba clara y lo cierto era que, gran parte de los hallazgos astronómicos y matemáticos eran hechos por y para la astrología.

Después de varios siglos en la oscuridad, desde la segunda mitad del siglo pasado fue actualizada completamente a la realidad psicológica actual por astrólogos como Rudhyar, Carutti, Liz Greene y la familia Huber, entre otros...

Como es arriba, es abajo
A mi modo de ver, lo sorprendente no es que exista una relación entre el macrocosmos (Universo) y el microcosmos (nosotros). La física cuántica reconoce que está todo conectado y que somos partes inseparables de un organismo mayor llamado Vida. Al fin y al cabo, estamos compuestos por más de un 70% de agua y es sabido que la luna, por ejemplo, se relaciona con volúmenes de agua tremendamente mayores al de tu cuerpo.

Lo sorpredente, decía, es que se haya podido descubrir esa relación concreta, siendo tantas las combinaciones posibles de sus relaciones. De todos modos, cabe aclarar que, como explica C.G. Jung y Richard Tarnas, la relación no es de causa-efecto. La luna no 'nos hace nada'. Es sólo un indicador- al igual que un reloj que marca las 12 del mediodía no está causando que el sol esté en la parte alta del cielo en ese momento-.

Por tanto, no es que los planetas te añadan ningún condicionamiento. No son una tercera fuerza a sumar a las dos ya conocidas: genética y condicionamiento ambiental; en realidad la carta astral es un resumen de esas dos fuerzas: el carácter y el destino de una persona.

No es que esté todo escrito en la carta pero sí que ésta explica los arquetipos que uno va a vivir. En realidad, no hay nada que temer al conocer la carta pues no te va a reverlar nada que no estuviera ya en ti. Más bien al contrario: si la conoces, aparece la variable 'Conciencia' y eso te permitirá ir a favor de tu condición natural pudiendo así potenciarla. Al conocer bien las necesidades de una planta, eres capaz de darle la luz, el agua y la tierra que necesita.

Más que emplear el tiempo en explicar el misterio de la relación entre lo de arriba y lo de abajo lo interesante es que es posible comprobar si realmente se producen en ti mismo esas relaciones. Las afirmaciones psicológicas derivadas de tu carta astral pueden llegar a ser tan concretas que tú mismo, si te conoces lo suficiente, puedes contrastar su validez con respecto a tu experiencia cotidiana.

Lo que sucede es que por muchos años de trabajo psicológico que se haya hecho difícilmente podremos ver la mayor parte de nuestra psicología porque gran parte de ella permanece en el subconsciente. Ahí es donde la astrología psicológica te muestra cosas de ti que, por ti mismo, tardarías muchos años en poder descubrir, integrar y relacionar a través de cualquier otro tipo de terapia.

Como es adentro, es afuera
Hoy en día coexisten dos modelos de astrología, según a las preguntas que pretenden responder:

La primera sería la que sigue buscando fuera tratando de adivinar los sucesos que te van a ocurrir. Esta sería la astrología de los medios tradicionales (periódicos, TV,…).

La segunda forma de entender la astrología, la psicológica, lo que pretende es descubrir como es tu forma de ser sin preocuparse de lo que va a pasar fuera pero sí del modo en que tú vas a vivir internamente lo que te suceda.

La astrología psicológica se interesa por lo que sucede fuera en la medida en que se da cuenta de que es una creación de tu ser interno; es decir, vamos creando nuestra realidad psicológica. Por ejemplo, es habitual que las personas vivan identificadas sólo con las características del Sol -mente o auto-consciencia- de su carta natal. Si su Sol está en Piscis, dicen: “Yo soy Piscis”. De ahí que la mayoría de simplificaciones en la astrología tradicional se hagan a partir de la posición del Sol en la carta astral. Lo que sucede es que hay nueve planetas más en la carta (que representan nueve partes internas y que también tienen unas determinadas características, como sería la parte emocional en el caso de la luna).

Cuando no somos consciente del resto de partes internas las vemos contínuamente proyectadas fuera de nosotros mismos. Aun así, la vida nos va llevando a que las integremos: ‘susurrando’ primeramente, a través de situaciones suaves externas, para hacernos ver que somos mucho más de lo que creemos, pero subiendo el tono si no atendemos, hasta que vamos integrando todas las partes de la carta a través de repetir situaciones de dolor y sufrimiento. De ahí, el valor de contar con un ‘mapa’ de todas las partes a integrar.

Integración: Estar en el centro
Estar en el centro -en el centro de nuestra carta- significa ser consciente de todas nuestras partes sin identificarnos con ninguna de ellas en particular.

Este proceso de no-identificación requiere previamente que conozcamos todas las partes y las podamos distinguir. En la astrología psicológica, como decíamos, los planetas de tu carta natal representan las diferentes partes de las que estás constituido. Normalmente puedes ser consciente de tus tres planetas de la personalidad: Sol (mente), Luna (emoción) y Saturno (cuerpo). Dependiendo de la posición de estos tres planetas en nuestra carta, nos resultará más sencillo ser consciente de lo que pensamos, sentimos o de lo que hacemos. Pero más allá de estos tres planetas de la personalidad hay siete planetas más. Cuatro por debajo que son los planetas ‘criatura’ o inconscientes: Venus (nuestra parte femenina relacionada con el ‘disfrutar’), Marte (nuestra parte masculina relacionada con el ‘lograr’), Mercurio (la inteligencia abstracta-relacional ligada a la formulación de ideas y conceptos), Júpiter (la inteligencia sensorial conectada con la percepción y la valoración).

Con estos cuatro planetas es más difícil tener consciencia pues operan todo el rato de manera automática y mecánica. De nuevo, aquí, ayuda mucho observar las características de estos planetas en la propia carta para poder observarlos desde el centro y luego desidentificarse.

Más difícil aún resulta vivir conscientemente con los tres planetas espirituales o transpersonales. Como metáfora de su significado, es interesante notar que estos planetas no se dibujaban en las cartas astrales hasta hace menos de un siglo porque son planetas que no se pueden observar a simple vista. Lo mismo sucede con las partes internas que representan: se necesita saber que están allí esas posibilidades y trabajarlas para llegar a verlas. Concretamente, Plutón representa la Voluntad Espiritual: el ideal individual de ser humano perfecto. Neptuno simboliza la capacidad potencial de dar Amor Consciente; sin condiciones. Por último, Urano nos habla de la Inteligencia Creativa aplicada a un ideal de mundo.

Todos tenemos todos estos planetas dentro de la carta porque representan partes internas que todo ser humano posee.

La clave reside en saber dónde está situado cada planeta o su mayoría (arriba, abajo, izquierda o derecha) y qué relación guarda con el resto de ellos.

Por ejemplo, si la mayoría de los planetas están a la izquierda, la psicología se orienta hacia el interior. Más hacia uno mismo que hacia los demás. Si la mayor parte de los planetas están situados arriba, tendrás herramientas e intereses para salir del colectivo y ser un individuo visible, mientras que, si la mayoría de planetas están en la parte inferior estaremos más cómodos en el regazo de un grupo de personas siendo uno más.

Cabe aclarar que lo que acabamos de explicar se refiere a dónde la vida te quiere actuando: afectando y siendo afectado por el entorno. Puede pasar que uno no se sienta del todo cómodo en las zonas descritas como "propias". De ahí viene lo que se llama la tensión entre signos y casas. Sería el caso de un acuario, en la casa 4, por ejemplo. Acuario no es un signo convencional ni apegado a personas y tradiciones. No obstante, si el sol está en Acuario pero en casa 4, uno tendrá que vivir su Acuarianidad en familia, por muy contradictorio que pueda parecer.

Es interesante también, como decíamos, ver qué relación hay entre los planetas de la carta. Aquí podríamos imaginar que la carta es un parlamento en el que se toman decisiones continuamente. Algunas se toman en décimas de segundo y otras demoran meses o incluso años.

En cualquier caso, seamos conscientes de ello o no, cada decisión, por rápida que sea, pasa por este parlamento interno en el que todas las partes del ser (planetas) se juntan unas con otras en coaliciones (conjunciones) o están en enfrentamiento continuo (oposiciones).

Por ejemplo, si el Sol está a la izquierda y tiene a la luna a la derecha en el lado opuesto, eso significa que la parte emocional y la parte mental quieren cosas distintas la mayor parte del tiempo. Esto que te puede provocar mucha tensión interna, paralización y bloqueos importantes, puede parecer negativo; pero, lo bonito de la astrología psicológica es que, cuando vemos la totalidad de nuestra carta, somos capaces de comprender el porqué de estas oposiciones internas, ya que, de entrada, alimentan al resto de partes de la carta con mucha energía. En un plano concreto, eso significaría que si se tiene esa oposición Sol-Luna se puede observar que hay otros planetas conectados lateralmente a ella que se nutren de la gran energía liberada en dicha oposición. Si llegamos a ser conscientes de ello y observamos qué partes internas (planetas) están implicados en los aspectos laterales, podemos hacer que esa oposición sea tremendamente creativa para esas partes en tensión.

Un caso bastante común se da cuando en lugar de haber un sólo parlamento, las conexiones entre los planetas están escindidas en dos parlamentos, en dos circuitos de consciencia. Por ejemplo, si estamos en una situación en la que se requiere de energía mental usaríamos el Sol para decidir; pero si la situación cambiara y requiriéramos de una respuesta emocional usaríamos la Luna para elegir. El conflicto aparece cuando estos dos planetas están en circuitos distintos, pues el ir cambiando de un polo al otro no se podrían sostener las decisiones tomadas desde el anterior y se cuestionarían continuamente las propias acciones.

Tu carta és única
La astrología psicológica es una síntesis en la que el Todo es mayor y distinto a la suma de las partes. Es por ello que la mayoría de estudios astrológicos que se encuentran por internet, al no estar hechos por personas sino que por ordenadores, se basan simplemente en una lista de tus posiciones planetarias muy difíciles de digerir, pues pueden dar una imagen muy contradictoria de uno mismo. No es que esas contradicciones no estén en uno mismo; lo que sucede es que es necesario que una ersona conozca a fondo ese lenguaje para poder ayudar a interpretarla y explicar el porqué de dichas contradicciones para poder usarlas a nuestro favor. Además, para que un informe escrito pudiera ser de valor, debería de sintetizar nuestra personalidad al tiempo que pondera la importancia de cada parte resaltando solamente lo más destacado; lo cual es bastante complejo para una máquina.

Además nos pueden ayudar a encontrar las herramientas más fuertes, ya sean innatas o aprendidas, así como si dichas fortalezas son vividas como tal o solamente percibidas por el entorno. Aquí se dan casos muy curiosos: los planetas de una carta que están “frustrados” son aquellos que refieren a partes fuertes de uno mismo que el entorno no puede percibir porque se hallan escondidas y, al final, es mejor que se usen para interiorizar. Se puede dar también el caso contrario: el de las herramientas que no se sienten como fuertes, pero que el entorno las valora y las espera de uno mismo. Ése sería el caso de los planetas “estresados”.

A través de los colores de los aspectos -líneas rectas que atraviesan la carta- se puede ver la propensión hacia las tensiones internas, el gozo o el equilibrio entre ambas. Mediante la dirección de la carta, se puede definir cual es la prioridad en la vida respecto a la necesidad de contacto o de seguridad. Estos aspectos son conocidos normalmente, pero sucede que muchas veces, no aceptamos y pretendemos forzar otras motivaciones internas.

Una lectura profunda de la carta puede reportarnos mucha paz y aceptación, al darnos cuenta de que aquello que nos negamos en aceptar está demasiado presente en la carta como para pensar que hay algo malo allí. Sería el caso, por ejemplo, de una persona que durante toda la vida le hayan hecho sentir muy egoísta y descubra, porfin, que tiene como planeta fuerte de su personalidad la mente, e intenta hacerla destacar por su emoción o por su cuerpo. Esto se ve claramente en la carta; viendo pues, cual es el planeta fuerte de la personalidad (entre el Sol, la Luna y Saturno) también se puede ver desde cual de ellos (mente, emoción, cuerpo o una posible combinación según el caso) vamos a poder llevar a cabo el proceso de integración de los tres y del resto de la personalidad. Sin esta integración, no sería posible entender la carta, y si no entendemos como es nuestro vehículo difícilmente podremos llegar a comprender lo que has venido a hacer con Él en esta vida.

Encuentra tu propósito
Esta herramienta tiene dos objetivos fundamentales. El primero se ocupa de que lleguemos a entender nuestra psicología profunda para que podamos vivir equilibradamente y de la mejor manera posible nuestra propia carta, nuestra propia forma de ser.

Conseguir vivir nuestra propia carta sería ya un gran logro teniendo en cuenta que normalmente las influencias uniformizadoras de la educación y la posterior presión social acaban por conformarnos una vida “estandarizada” la mayor parte de la cual no representaría nuestra carta en cuanto a los intereses y herramientas con los que hemos nacido..

El segundo punto importante es que este guía respondería no sólo al “cómo soy” sino al “para qué” soy como soy. Bastaría con que viviéramos un tiempo nuestra propia carta en paz para que nuestro propósito nos encontrara. Si nos ordenamos internamente, el exterior se alinea también.

En realidad, el conocer y vivir la propia carta es el primer paso, no el destino final. Aceptamos y amamos nuestra singularidad pero no nos conformamos porque entendemos que nuestra carta astral es un vehículo y que, como tal es para moverse, para evolucionar, no para quedarse admirando o criticándolo. Tampoco deberíamos de usar la astrología para justificarnos y escondernos detrás de nuestra propia carta astral. Cuando tomamos consciencia de nuestra mecanicidad particular a través de la carta, podemos afirmar: “yo soy así” pero podríamos añadir igualmente: ¡ “y así me va”!. Es al ver el precio que uno paga por ser de determinada manera que podemos trascender los patrones de comportamiento inconscientes; al usar nuestra Consciencia.

Son las cartas con las que hemos nacido y son las mejores que podrían habernos tocado para la tarea que cada uno ha venido a desempeñar, aquella que nadie más va a poder realizar. ¡Ojalá termines encontrándola por tí mismo o con la ayuda de la astrología psicológica!

Bibliografía recomendada:



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